"Fuiste una escuela": Adiós a Loscher (y II)

El 15 de mayo de 2007 fue quizá uno de los días más extraños de mi vida. Ciertamente prometía ser uno de los más sensibles, por aquello de todo lo que implicaba. Resulta que ese fue mi último día --al menos en mucho tiempo-- que sería profesor de inglés. Algo a lo que me había dedicado durante seis largos años.

Hubo ciertas cosas que no cambiaron: tuve un examen, y de cuatro que presentaron, tres tendrán que repetir el nivel. Pero ya mientras se iba acercando la hora de las seis de la tarde, sentía que algo cambiaba en el ambiente. Por lo menos Alex Millán no se había ido, y él parte raudo y veloz a las 4:30. Eso ya es rarísimo. Cuchicheos bajos, alumnos antiguos corriendo a verme y despedirse de mi. Ya eso me empezaba a poner mal.

Y de repente, 5:50. Ernesto Müller, uno de los más nuevos, me pide que vaya para allá. Y por Dios, todos se reunieron a mi alrededor. No voy a repetir lo que me dijeron, primero porque me emociona mucho, y segundo porque suena a falta de humildad. Sólo sepan esto: moquée como una niña después.

Lo que sí me di cuenta es que durante estos seis años descubrí a unos seres humanos de sentimientos muy nobles y auténticos amigos, que apreciaron las cosas que hice por ellos y me aceptaron sinceramente. También descubrí que mis esfuerzos, quizá no apreciados por muchos de los alumnos más jóvenes, sí dejaron algo en mis colegas. Por eso, por todas sus palabras, gestos, su compañía y sobre su amistad, espero que sepan que les estoy y estaré por siempre agradecido.

A ustedes, alumnos, que lean esto, les divido en dos grupos. Primero, con los que siempre peleé y regañé. Ustedes aún no tienen la madurez (caso de los chamos) o la disposición (caso de los mayores... es contigo, DOCTORA YAMILET) para entender que, no importa lo que hagan con su vida, o lo que ya han hecho, el manejar inglés siempre será algo esencial, pues invariablemente se traduce en mejores sueldos. A los más jóvenes, quiero que piensen largo y tendido cuándo dejarán el momento en que se podrán preparar para su futuro: cuando estén atiborrados de trabajo, posgrados, maestrías, niños, muchachos y demás, o ahorita, que aún pueden dedicarse a adquirir una herramienta que les va a servir para los mejores sueldos. A los mayores, sólo les dejo esta pregunta: ¿realmente creen que, aún cuando han llegado a este punto de su vida sin el inglés, podrán estar el resto de su vida profesional sin él?

Y a los alumnos con los que peleé menos o no lo hice: durante seis años atendí sus necesidades como siempre pensé que sería la mejor manera de hacerlo. A veces fallé, muchas veces lo logré, y en otras pocas en efecto animé a alguien lo suficiente para que buscara ser bilingüe. Siempre seguí mi conciencia, y eso creo que es lo mínimo que ustedes se merecían. Si en efecto les enseñé algo, espero que nunca me olviden, pues yo los recuerdo a todos y cada uno de ustedes.

And to all my very dear, and close friends that are still in Loscher: you were all my brothers, my dad (that's you, Carlos), my uncle (that's you Luis) and my granpa (you know who you are, don't ya?), and I learned tons from each and every one of you, as much as you think you learned from me. Ypou're all forever in my heart, and I will miss not seeing you guys every day. (Not the work, though...) Take care, all of you, and God bless you.

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1 Response to "Fuiste una escuela": Adiós a Loscher (y II)

  1. Javier Ignacio says:

    Buenass...
    Una buena mente he visto, jeje.
    El artículo de Steve, el de Animal Planet, me pareció muy bueno, ya que a mi me gustaban mucho los documentales que presentaban en el canal, pero sólo algunos, porque la verdad que había de los que parecían muy MUY Truchados, o sea, hechos en computadora o algo por el estilo...
    Y varias cosas más también jeje... eyy, si tienes cuenta de correo con Hotmail, agregame: ja_vier_ja@hotmail.com