¡Que NO te dije!

El tiempo de Dios es perfecto, dicen. Y qué perfecto que éste sea mi post No. 100.

Estaba enfermo, estaba cansado, tenía frío, y al día siguiente tenía que trabajar. Pero igualito, con mi papá y mi hermano esperamos, muy a la expectativa, los resultados oficiales. Cuando al fin, a la 1:46 de la mañana, Tibisay Lucena dio los resultados oficiales. Y por primera vez en nueve años, las lágrimas que corrieron era de alivio.

Sí; por muy poco margen, Chávez había sufrido su primera derrota electoral en todos los casi nueve años de gobierno que llevaba.

Pero esta victoria no es de andar de parranda el resto del año; para eso está Navidad. (Que va a ser la primera que la oposición disfrutará con calma, by the way.) No fue una victoria arrasante; más bien demostró que el país está bien dividido, y que no hay suficiente entusiasmo por votar. Entonces para ponerlo sencillamente, es por ahí que hay que empezar a trabajar. Y trabajar con AHÍNCO. Chávez aún tiene seguidores casi fanáticos, que lo seguirán no importa lo que pase; pero muchos simplemente lo siguen porque les ofrece --y a veces hasta da-- lo que les promete.

¿Entonces qué le queda a la oposición? Empezar a trabajar desde ya. El papel del movimiento estudiantil fue crucial, pero obviamente las cosas no pueden depender de ellos únicamente. La oposición tiene que trabajar más con los barrios, más con los sectores deprimidos, más a trabajar en un proyecto de país en vez de simplemente contrariar a Chávez.

Uno hará lo que pueda por contribuir. Por ahora, me limito a decir: ¡felicitaciones Venezuela!

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