Ese tema tabú: la religión

Aclaratoria: Estoy consciente que muchos de mis amigos no caen en esto por malicia, y que no aplica a la mayoría de la gente que conozco. Aún así, si ofendo a alguien por decir algo que no es verdad –y cuando hablas de religión eso es casi inevitable-- , pido disculpas. Si se sienten identificados, bueno, ahí no puedo hacer nada.

Yo siempre voy a misa los domingos a las 6 de la tarde o a las 12 del buddy_jesus mediodía, desde que tengo al menos 10 años. Si no puedo voy un poco más temprano, o los sábados a las 6 si ya sé que no podré ir. Y si no puedo ir me aseguro de disculparme con Dios, aún cuando sé que Él me entiende. Y me he bautizado, hecho la Primera Comunión y confirmado. Sólo me falta el matrimonio.

Dos cosas me intrigan de lo anterior. Uno, que hay gente que no me lo cree. ¿Es por mi personalidad? ¿Que de verdad no parezco un tipo religioso? ¿Qué me estás queriendo decir?

Dos, es que sé que no es por mi personalidad. Por alguna razón, una vez que hacemos nuestra Primera Comunión, la religión se convierte en algo casual o incluso intrusivo en nuestra vida. Las únicas veces que nos acordamos de nuestra condición de católicos es (a) un funeral; (b) un matrimonio; (c) un bautizo; (d) la Primera Comunión de un hijo o sobrino; (e) una misa de graduación; (f) una noticia particularmente álgida; (g) un chiste que podría ofender al Catolicismo y por eso es divertid; o (h) el Papa Benedicto XVI abre su boquita para decir un par de cosas con las que no estás de acuerdo. De resto, ir a misa está fuera de la cuestión, las monjas son una pesadilla, no crees en curas y bueno, ni hablemos de Semana Santa.

No estoy juzgando a nadie, pues si hay algo que considero que es un regalo enorme de Dios es la libertad de escoger, incluso de equivocarnos si al caso fuéramos. Si alguien escoge que los domingos son para descansar echado en su cama luego de una ardua semana, pues coño, que así sea, que para algo trabajaste. Ídem ante la posibilidad de divertirte toda una semana del trabajo, si es que el gentío te deja, claro.

También, hay que estar claros en una cosa: por cada presentación en PowerPoint que pesa 800MB, tiene una música MIDI pavosísima y cierra con “Envía esto a 50 personas para que Dios entre un poquito en sus vidas”, hay un cristiano confundido (o diez decididos) que se rehúsa a abrirlas. No hemos llegado al extremo de los Testigos de Jehová de llegar predicando la palabra de Dios un fin de semana a las siete de la mañana o de voz en cuello en el boulevard de Chacaíto (y para lo que valga, tanta dedicación tiene que admirarse) en cuanto a lo intrusivo, pero casi.

¿Por qué pensamos eso?

¿En qué momento comparamos a la religión como algo molesto?

Parte de ello puede venir en ese eterno deseo que no queremos ser juzgados. Aún para todo lo liberal que es el catolicismo al compararlo con el judaísmo, el budismo y en particular el islamismo, hay mucho de lo que dice nuestra querida religión que nosotros no vemos bien. ¿Virgen hasta el matrimonio? ¿Quién ha oído de tal cosa? ¿Cuántas veces has tenido pensamientos “impuros”? ¿Honrarás las fiestas? Sí, mientras se refiera a viajar, en vez de respetar los días que hay que ir a misa, quizá. ¿Y cuántos han codiciado la mujer del prójimo (o el hombre, no se hagan las pendejas), o cometido adulterio? Menos mal que aquello de “no robarás” y “no matarás” no se han tomado en serio (¿o sí?), y aquello de “honrarás a tu padre y a tu madre” es generalizado. (¿Es más, te acordarás de los Diez Mandamientos?

Parte también puede ser que muchos consideramos los mandamientos algo en contra de la Naturaleza humana. Nosotros somos en esencia seres necesitados de sexo. No somos seres puros. No queremos ser monjes, ni curas, ni monjas. No, queremos liberarnos de vez en cuando. Somos, en esencia, animales con razonamiento. Y lo digo sin ánimos de ofender a nadie, ojo. ¿Cómo resistirnos a la tentación del sexo? Como ya nos demostró Jim Carrey en Mentiroso, Mentiroso, ¿cómo sobrevivir en esta sociedad sin decir mentiras? Si nadie se va a enterar, y nos encontramos un fajo de billetes en el piso, ¿cómo no nos lo vamos a quedar? Es mejor decir que la Biblia fue escrita en una época mucho más sencilla que la actual, donde el mundo se ha vuelto más exigente y la presión para conformarse es insoportable.

Esa es otra parte: el mundo se ha vuelto tal que hablar de religión o ser particularmente religioso se ha vuelto el equivalente a un paria. Recuerdo cuentos de una niña que se reunió en una casa de unas amigas y sugirió que se leyera la Biblia. Sí, lamentablemente se rieron en su cara. En muchas familias el saber que una hija quiere ser monja o un hijo sacerdote es preferible a que se declaran gay, pero no por mucho. (Algo con lo que tampoco estoy de acuerdo, por cierto. Ni un poquito.) Quizá sea porque ser religioso es equivalente a ser conservador...

Yo considero que cada quien debe tener su propia visión de su religión y asumirla como tal de una manera honesta y sincera. Tienes que estar claro que por alguna razón la Iglesia condena la masturbación, no apoya el divorcio (con lo que estoy de acuerdo) y mira mal la promiscuidad y el sexo premarital (¿o le van a discutir a Benedicto XVI que la mejor manera de prevenir el SIDA es simplemente no tener sexo? El condón sigue siendo esencial  si vas a tener sexo de todos modos, así que úsalo, pero lo de la abstención no lo pueden contradecir). Y si miran el mundo en el que estamos, ¿qué podría tener de malo algo de conservadurismo?

Una madre se acuesta con el hijo para evitar que se vaya de la casa. Un hombre preña a su hija porque sí. Miles están más pendientes del dinero que de cualquier otra cosa. (¿No hay uno de esos mandamientos que dice “amarás a Dios sobre todas las cosas?) La industria de la prostitución está a todo dar, y ni se cuente la de la pornografía. Infantil, me refiero. Una vida no vale lo mismo que valía hace tiempo, muchachos, estemos conscientes de eso. Y mejor no hablemos de la violencia a la que estamos expuestos (y no me refiero a la de la televisión o los juegos de video, que sé que no se le puede culpar por el estado del mundo, no sean pendejos; me refiero a lo que vemos en las noticias diariamente, en especial los que vivimos aquí en Venezuela). Es, como dijo mi buen amigo Oswaldo, una pérdida de valores increíble. Gracias a Dios que aún nos escandalizamos cuando nos enteramos, casi tanto como quizá he escandalizado a algunos de ustedes con este escrito.

Y creo que la Iglesia no puede estar exenta de culpa. Me perdonarán mis padres, mi familia y los sacerdotes de los que soy amigo, y en particular Dios. Pero en algo ha fallado la Iglesia, si hemos llegado a este punto de nuestra historia. Quizá nos han tratado demasiado como niños, en vez de razonar como adultos. Quizá el Oscurantismo fue durante demasiado tiempo y aún estamos resentidos. Hay quienes ven hipocresía en la Iglesia. Hay demasiados tele-evangelistas en el mundo, los “Pare de Sufrir”, que parecen aprovecharse de la debilidad de la gente para lograr un realero. Hay quienes sencillamente no confían en los curas. Sea como sea, la Iglesia Católica está perdiendo público a los evangélicos, o sencillamente de gente que no va. ¿Y sinceramente? Eso me parece triste.

Tener una religión es creer que hay algo mejor a lo que puedes aspirar. Es tener alguien en quién confiar más que en ti mismo (toma eso, Jorge Bucay). Es tener una base con la cual basar tu vida, o modelar tu pensamiento. ¿A quién preferirías seguir, a Gandhi o a Kurt Cobain? ¿Courtney Love, o la Madre Teresa? Y ojo: SEGUIR. No imitar.

Imitar es tratar de hacer lo mismo que ellos, hacer sus mismas acciones. Seguir es tomar en cuenta su pensamiento, y en una situación parecida, actuar de acuerdo con lo que ellos harían. No es lo mismo ni se escribe igual. Una requiere mucha dedicación, la otra menos. Uno puede seguir muchos ejemplos así. (¿Mi caso? Nelson Mandela, Gandhi, Jesucristo y mi padre. No en ese orden.)

Piensen. ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a misa? ¿Que siquiera leíste aunque sea un pedacito de la Biblia? ¿Y por qué rayos eso es algo tan malo? ¿Por qué una hora de misa, un ratico que te leas las reflexiones de San Pablo? Yo creo que no tiene nada de malo leer, conocer la doctrina y decidir qué te puede servir para guiarte. Averigua lo que es la Misión Continental Evangelizadora. Y entra en una conversación sobre religión con gente que confíes o quieras. O empieza una aquí, con este humilde bloguero.

Claro, no espero que muchos de ustedes hagan algo siquiera parecido. Y eso está bien: como ya dije, la sinceridad primero. Pero como leí una vez, una fe débil necesita el ejercicio. Y hablar siempre es buen ejercicio. Que Dios me los bendiga.

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Lo BUENO que nos ha dejado este gobierno

Espero que los opositores radicales que sé leen mi blog no hayan inmediatamente eliminado mi feed de sus lectores. Y espero que los chavistas que me han visitado no piensen que finalmente vi la luz. No, mi gente, sigo siendo tan opositor como siempre he sido. No estoy de acuerdo con mucho de lo que el gobierno de Hugo Chávez está haciendo con mi país, menos con los anuncios que he escuchado esta semana.

Pero que nadie se caiga a coba: Venezuela no se ha merecido la gran mayoría de sus gobiernos, al menos en el tiempo que yo tengo memoria. (Vamos a tratar de ignorar ese dicho que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece.) A pesar de eso, cada gobierno nos ha dejado algo bueno, algo que debemos tratar de rescatar para asegurarnos de no retroceder jamás a lo que éramos antes.

Quiero limitarme aquí a lo que yo he percibido y no a medidores económicos o sociológicos de los que no puedo presumir conocer ya que no soy ningún experto en ello. Tampoco pretendo hacerle propaganda a lo que considero populismo o insuficiente, pues ya dije, no apoyo este gobierno. Pero tampoco soy el opositor miserable que sencillamente cree que todo lo que hace este gobierno es malo, sólo porque sí. Negar que ha hecho cosas buenas para todo el país es algo que muchísimos políticos de oposición deben tomar en cuenta para hacer una opción contraria en 2012, o sino tendremos al mismo Presidente por mucho, mucho tiempo.

  • Hemos hecho un esfuerzo por entender la política. Cada elección, cada decreto, cada movida de mata y sí, lamentablemente cada cadena nos recuerda que la política se ha metido en nuestra vida como nunca antes. Queramos o no, tenemos que entender cómo se mueve la política al más bajo nivel, y hay más maneras disponibles de participar que en cualquier otro gobierno. Lo malo es que la mayoría de la gente prefiere evitar inmiscuirse en la política por lo negativo que se le adosa, lo que hace que las mismas mañas que se han venido arrastrando desde hace tanto tiempo se repitan ad nauseum. Gracias a Dios por los movimientos estudiantiles de uno y otro lado…
  • La Historia vuelve a ser interesante. ¿Ezequiel Zamora? ¿Maisanta? ¿La Guerra Federal? ¿Eran estos nombres que usted conocía sin problema antes de 1998? Bien por usted. Aún nos falta mucho –aún nos quedamos ponchados con la gran mayoría de preguntas sobre guerras, fechas, próceres y demás—pero los libros de Manuel Caballero, Elías Pino Iturrieta, Rafael Arráiz Lucca e Inés Quintero compiten con best-sellers internacionales. La gente está mirando hacia atrás, ya sea para finalmente entender el presente, para desmentir lo que oyen en los anuncios oficiales o por auténtica curiosidad. Y eso es sano, por aquello de “aquellos que no entienden la Historia están condenados a repetirla”.
  • Apreciamos más lo nuestro. En muchos casos, ha sido por obligación, ya sea porque la Ley Resorte ha hecho crecer la presencia de música venezolana en la radio y talento propio en televisión, o porque por las restricciones de control de cambio nos ha obligado a hacer más turismo nacional. Pero lo que descubrimos o redescubrimos fue, en muchos casos, hermoso. Huáscar Barradas se convirtió en un nombre común, la Onda Nueva volvió a sonar justo en el ocaso de la vida del maestro Aldemaro, y muchos comenzaron a saber que Venezuela era mucho más que Margarita, Puerto la Cruz, Mérida y las grandes ciudades. Claro, con ello también apareció el neofolklore, que ha fallado en más de una ocasión (favor evitar escuchar la versión de “Ladrón de tu Amor” de Gualberto Ibarreto hecha por La Puta Eléctrica), nos ha dejado sentimientos mezclados (aún no sé cómo sentirme respecto a Rafael “El pollo” Brito) o en efecto ha sido brillante (gracias a este disco, una generación entera volvió a escuchar a Simón Díaz), además de cosas muchísimo más graves.
  • Más atención al periodismo. Ahora, esto admito que no queda claro si es bueno sólo para los periodistas en sí, o para el público. Y considerando que yo soy parte del gremio, es difícil decir que he sido beneficiado. Ciertamente, algunos periodistas (a veces los medios enteros) asumieron el papel que los políticos de oposición no estaban ejerciendo, y muchos los pagaron caro, bien sea con su vida (en el caso de Jorge Tortoza), el exilio (Patricia Poleo) o la pérdida de credibilidad (no pienso pisarle la manguera a un compañer@ bomber@). Pero eso ha convertido al público en una masa mucho más crítica, a la hora de escuchar noticias. Lo ideal es consultar varios medios y determinar el origen de una noticia para determinar qué fue lo que realmente pasó, pero la cantidad de gente que sigue un medio ciegamente no se va a mantener así toda la vida.
  • El mundo es un misterio un poco menor. Entre los rollos con el gobierno de George W. Bush, las alianzas con los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto, Cuba, la relación amor/odio con Colombia, el drama camino al Consejo de Seguridad en la ONU en 2006, los guiños que a veces salen para las FARC (que casi nos cuesta caro a todos)… Pareciera que al fin entendemos que Venezuela no es una isla en este mundo, y de manera parecida con los historiadores, ahora también los internacionalistas tienen su momento de brillo, como Julio César Pineda, Fernando Gerbasi, Elsa Cardozo, Maruja Tarre y tantos otros. El hecho que hayamos estado en medio de una de las elecciones estadounidenses más importantes contribuyó a tratar de entender este mundo y nuestro papel en él un poquito más.
  • Tenemos un poco más de conciencia social. Nos falta mucho, pero tenemos diez años en que las necesidades de los pobres están mucho más presentes en nuestra vida. Más que nada, comenzamos a comprender que durante demasiados años, las clases más desvalidas de nuestro país no han visto sus peticiones cumplidas por los gobiernos, y aún suponiendo que éste no lo ha hecho por completo, ciertamente tienen un mandatario que les habla de tú a tú. Llámense medidas populistas, limosnas o manipulaciones, pero las misiones funcionan en un nivel básico, pues les está dando la atención que habían recibido de manera deficiente (por decir lo menos) en el pasado. (Y no estoy debatiendo si proveen el mejor servicio o no; simplemente, que lo proveen.) Adicionalmente, la Ley de Servicio Comunitario del Estudiante de Educación Superior ha sido considerada una de las pocas leyes que trae un auténtico beneficio a todos los involucrados pues acerca a las generaciones futuras a las necesidades de los más pobres de su ciudad, lo que podría convertirse en profesionales más socialmente conscientes en un futuro. Por supuesto, esto nos trae a la figura eterna de “papá estado” que yo tanto he criticado, pero eso es algo para otro día.
  • Los radicales: una especie en extinción. En mi familia hay un miembro que debe haber en TODA familia. Es el que te llama a decirte “ya va a caer”, o “de esta la ganamos”, o “nos hicieron trampa”. Que está convencida que Chávez está en el poder a punta de trampa y terror. Que por él no debe votar ni su familia. Otro, a pesar de todo el trabajo que ha pasado, no puede creer que no haya más miembros de la familia apoyándolo. Pero aún así, cuando este familiar chavista fue agredido por una oposicionista tan radical como él, los más moderados salieron a defenderlo. Lo mismo se puede decir del resto del país, en especial después de lo que se vivió el 11 de abril de 2002, el año donde todos los radicales estaban de frente. Ahí vimos la consecuencia de tanto radicalismo. Ver las cosas en blanco y negro no nos han dado resultado; afortunadamente, los que queremos ver los matices de gris estamos empezando a hacernos escuchar.
  • En esencia, somos democráticos. Métanselo en la cabeza: Chávez no es un dictador. Fidel Castro es un dictador; Robert Mugabe es un dictador; Aleksandr Lukashenko es un dictador, en mi opinión particular; pero Hugo Chávez Frías no. Chávez lo que sería, según Teodoro Petkoff, es un autócrata, alguien que concentra todo el poder en sus manos, pues considera que él y sólo él puede dirigir una nación. Y gústenle o no, el hombre ha ganado casi todas las elecciones a las que se ha presentado. Y con una sola excepción, los venezolanos han acudido a votar. Eso, que parece tan simple, conlleva una gran verdad: nosotros no queremos vivir algo ni parecido a los que teníamos en 1958, cuando sí había un dictador en el poder, cuando la gente no podía alzar la voz en contra del gobierno sin que fuera muerto enseguida. Cierto, aquí se alza uno en contra del gobierno y enseguida es agredido verbalmente, pero aún se puede hablar. No me digan que no, por favor.

Si hay algo más de lo que me he olvidado, favor dejarlo en los comentarios. Pero quisiera contribuir un poco a que se dejen las posiciones inamovibles, que se vea que aún en un país tan polarizado hay lugar para poder ver lo bueno del contrario, y que no hay necesidad de llamarlo “enemigo” por eso. Quiero oir sus opiniones, que me digan que estoy loco, que sí, que es así como se debe pensar, lo que sea. Pero por Dios, hablemos.

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Un poquito de esperanza

En 2006, Chávez derrotó a Manuel Rosales en proporción 60-40. Muy parecido a lo que resultó este domingo pasado. En ese entonces, la depresión era grande. Una amiga a quien le agradezco infinitamente este gesto me pasó este escrito de un amigo suyo reflexionando sobre esa derrota. Creo que aplica bien ahora también. Quisiera compartir ese análisis ahora con todos ustedes. Adapto las cifras a lo de ayer, y le pasé algo de edición por cuestiones de tamaño y realidad, pero de resto, aquí está todo igualmente. No sé si sirva de consuelo para ustedes, pero que sea esto mi pequeña contribución para recordar que nunca —NUNCA— debe dejar de trabajarse por un futuro mejor, no importa las adversidades.

Mis Queridos:

Anoche el Pueblo habló. La Venezuela que estableció la mayoría de votos ayer Domingo es la Venezuela que tenemos, la que en cierta forma heredamos. Ya es hora de aceptarlo. Es nuestra realidad. Sin duda cada Pueblo tiene el Gobernante que se merece. Quizás lo que más nos molesta es que hay dos países y lamentablemente Chávez quiere uno solo. 54% de los venezolanos se merecen a Chávez.

Eso tiene una explicación. 54% de los venezolanos son Tradicionales y 46% son Modernos. Esta segmentación está claramente tipificada en el libro Detrás de la Pobreza de Luis Pedro España y otros excelentes autores. Les recomiendo de corazón que compren y lean este libro. Creo que es la mejor forma de entender la Venezuela de hoy y de los próximos años. Es una obra maestra.

Los Tradicionales en general se resisten a la modernidad y consideran que no tienen control sobre su realidad y su destino. Piensan que las oportunidades llegan y no se buscan, dependen de la suerte y del azar. También sienten que para lograr algo se necesita la ayuda de alguien. Tienen muy poca educación formal, la mayoría no han terminado bachillerato. Para ellos al tutoría del Estado es fundamental para cambiar su situación. Para ellos Chávez es el Estado y lo ven como a un padre que impone disciplina con autoritarismo.

Según el estudio Detrás de la Pobreza, ellos son el 60%. Los Modernos reconocen que hay un control personal sobre su destino y su futuro. Son confiados en si mismos y en los demás como individuos. Confían parcialmente en las Instituciones y eso los hace desarraigados, con una orientación claramente individualista. El Modernismo es consecuencia de un proceso de crianza en familia, socialización y educación. El modernismo se afianza en la interacción del individuo con ambientes colectivos como el laboral y el público. Los Modernos aprenden a competir y aceptan sus consecuencias. Han aprendido a ganar y a perder. Según el estudio Detrás de la Pobreza somos el 40%.

Para nosotros los Modernos es muy difícil aceptar lo que pasó anoche. Por eso los invito a entender que Chávez gobierna para los Tradicionales y desprecia a los Modernos. Todo lo hace para los Tradicionales. Sin embargo, esos mismos tradicionales rechazan a Cuba y al Comunismo en un 90%.

Pienso que Chávez atrae a los Tradicionales despreciando a los Modernos y por eso nos ataca constantemente. A los Modernos no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer y mucho menos viniendo del Estado. Eso nos molesta y nos hace reaccionar emotivamente en vez de racionalmente. Chávez mantiene a los Modernos a raya atemorizándolos con conceptos como comunismo, adoctrinamiento, guerra, violencia, restricción de libertades etc. Y a los Modernos nos encanta comer casquillo con esos conceptos porque los rechazamos profundamente. Eso nos hace reaccionar exagerada y emotivamente. Ese es el poder que Chávez tiene sobre nosotros y lo usa a diario. No aprendemos... Nos tiene aterrorizados sicológicamente. Eso nos hace erráticos e irracionales.

Les propongo que seamos más racionales y menos emotivos para enfrentar lo que viene. Por más que Chávez quiera que haya un sólo País los Modernos seguirán existiendo y serán la clase Productiva de Venezuela. Ese es nuestro poder: el trabajo, la empresa, la familia, la educación. Una vez que Chávez les de a probar a los Tradicionales alguno de estos ingredientes, se volverán Modernos y dejarán de apoyarlo.

Personalmente creo que no vamos al comunismo, que no van a adoctrinar a nuestros hijos, que no nos quitarán la propiedad privada ni la libertad de expresión. Sin duda habrán ataques quirúrgicos a ciertos grupos empresariales y políticos porque son inconvenientes para el régimen. Pero aparte de eso pienso que viene más de lo mismo.... ¡Pura paja, ineficiencia, incapacidad, corruptela, incoherencia y estupidez!

¡El gran problema de Chávez es que tiene un gran rancho en la cabeza! Es un hombre brillante, pero lamentablemente es mediocre y acomplejado. Esa es su gran debilidad. Puro sudor y Peo como dicen los gochos. Un fenómeno electoral y político que no sabe gobernar ni gerenciar. Esa es su desgracia. ¡De los tradicionales es el más Tradicional de todos! Por eso se rodea de tanta mediocridad e incompetencia. ¡El Modernismo lo aterra!

Eso sí, ahora más que nunca tenemos que hacer Responsabilidad Social para ayudar de muchas más formas a los Tradicionales, para inyectarles Modernidad. No descuidemos eso... Se lo debemos a Venezuela.

Aceptemos nuestra realidad, seamos ahora más racionales y no aceptemos más distracciones de Chávez... ¡El no las merece!

Seamos ahora la mayor de las minorías. La del trabajo silente pero muy efectivo. La del bajo perfil pero de alto calibre. Vamos a defender nuestros territorios y espacios y vamos a crear nuevos. Vamos a evangelizar la Modernidad para transformar a Venezuela.

Sé que estamos tristes, pero la vida debe seguir. Ahora estemos con nuestra familia, y trabajemos por nuestro país. (Este pedacito es de Juan Carlo.)

Carpe Diem

César

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Einstein tenía razón

Albert Einstein dijo unas cuantas perlas en su vida, para demostrar que era la mente más brillante del siglo XX. Bien, el martes tuve pruebas de que una de sus máximas era oh tan cierta, Señor... Y no, no me refiero a E=mc². Me refiero a esta:

“Hay dos cosas infinitas en esta mundo: el Universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro sobre el Universo”.

Querámoslo o no, la burocracia existe en el mundo por una razón, pues ayuda a mantener el orden de una forma u otra. Pero por amor a Cristo, eso no da excusa para agarrar el sentido común y golpearlo hasta matarlo.

Mi padre tenía su carro en el taller y tenía que llegar a la Universidad Metropolitana para corregir unos exámenes (mi padre es profesor de la escuela de Ingeniería de dicha casa de estudios). De modo que me toca llevarlo, con gusto. Para los que no lo sepan, yo vivo en la zona sureste de la ciudad, y la Unimet queda en el este, de modo que ya sin cola es un trayecto de más o menos media hora, quizá un poco menos, sin cola. Esto era a las 7:30 de la mañana, hora pico. Cuando llegamos a la universidad, eran las 8:20.

Hay una redoma por la cual me debo devolver para dejar a mi viejo. Y cuando me dispongo a hacerlo —está por la vía que usamos para llegar allá— un vigilante nos detiene y dice, en ese extraño español que usan los vigilantes venezolanos, que si queremos pasar “tiene que mojtrarme el calnecito”. Bien, mi papá lo muestra, no big deal. Lo dejo, y procedo a devolverme por donde entré. Y para mi gran sorpresa, el otro vigilante me dice que no puedo salir por ahí. Que me tengo que devolver por la muy empinada subida para salir por la OTRA salida.”Ej que eta salía ya no está cobrando a esta hora, señó, tiene que salí po la otra”, me dice. “’¡Pero si no estuve ni cinco minutos, no tengo que pagarte!”, le clamo desesperado. “Lo siento señó, se tiene que devolv{e, me discurpa”, dice. Me sigue diciendo alguna estupidez, pero mi irritación no me permite escucharlo. Me devuelvo, con mucho esfuerzo (¿han tratado de retroceder en una subida en un sincrónico?), atravieso la universidad de marras, salgo por la otra taquilla, y procedo a calarme un recorrido de treinta segundos en diez minutos por la cola para agarrar la vía que me interesa.

Llego a Plaza las Américas, un centro comercial al sureste de la ciudad (sí, está como a quince minutos de mi casa, sin cola. Pero tengan en cuenta, “sin cola” aplica sólo después de las 9:30 de la noche en la semana y los domingos en la mañana. Es decir, utopía). Tengo un par de diligencias que hacer en el correo y en un par de bancos. Plaza es un centro comercial único pues está dividido en dos partes: una vieja que ha estado casi sin cambiar desde los ’70, y una nueva construida en el estacionamiento de la vieja a mediados/finales de los ’90. Son las 9:45 am.

Entro al estacionamiento de la zona nueva, tercer nivel. Mis objetivos están en la zona vieja, planta baja. Paro el carro, al lado de la puerta. Cosa rarísima, ¡qué bueno! Claro, el hecho que la puerta a acceso al centro comercial esté cerrada, pues... Le pregunto a un tipo que anda por ahí parado que qué pasó, y me dijo que abrían a las 10. Pana, ¿y tienen que cerrarlo desde el estacionamiento también? Lo cumbre: mi vejiga comienza a pedirme atención.

Bueno tampoco hay rollo. Hay baños en la zona vieja, cuál es el r—

Coño, los están remodelando. SHEEEEET...

Haciendo el clásico baile del que está urgido, voy a donde están los vigilantes. Que tienen acordonada el área a la parte nueva, por cierto. Claro, si el centro comercial no abre a las 10, ¿para qué van a estar deambulando por ahí? Le pregunto al señor vigilante, ya que los baños en la zona vieja están cerrados por remodelación, y estos están cerrados por ahora, si pudiera decirme dónde hay otros baños en el gran centro comercial.

“Lo siento amigo, el único que funciona es el que está en el restaurant allá abajo”, me dice. (Sí, este hablaba el español “normal”.) Ah claro: iré al restaurant, no compraré nada, pero usaré el baño. El sueño de todo ciudadano. Sea pendejo, me aguanto como un hombre. Me voy a pagar el correo.

Pago. Son las diez. Ya no puedo pensar en otra cosa:

aycoñomememeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeoaycoñomemeo... aaaaaaaaah....

Bien, superada la emergencia, voy al banco. Quiero averiguar en cuánto me quedarían las cuotas si aplico un préstamo por política habitacional. Ey, tengo 37 años, no quiero vivir con los viejos toda la vida. Bien, espero mi turno.

“Buenos días señor”, le digo al ejecutivo con cara de obstinado. Sí, ya a las diez y pico de la mañana. “Quisiera averiguar requisitos para aplicar la ley de política habitacional”.

“Lo siento amigo”, me dice. Y ya con eso, pierdo mi fe en la humanidad. “Esos datos sólo se están dando en la sede principal”.

Este... ¿cómo?

“Perdón, pero, todavía para consignar los documentos, pero... ¿nada más para pedir la información tengo que ir a la sede principal (que queda en el centro de la ciudad)?”

“Sí señor”.

Respiro profundo. Coño de su madre. Respiro profundo otra vez. Este tipo no tiene la culpa. Respiro profundo una vez más. Y hablo. “¿No hay nada que me pueda decir ahora?”

Me dio la información generalizada —se da hasta un 70% del precio del inmueble, 30 años para pagar, esas cosas—, y me dijo que estaban revisando esa información, y que era por eso que no se daba la información en las sedes. Bue, ni modo.

Pana, es en estos casos en que yo me tengo que preguntar: ¿la burocracia se hizo para facilitarle la vida al público, o a los que trabajan en estos sitios? Mano, en efecto, a veces pareciera que la estupidez humana no tuviera límites.

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¿Qué pasa por tu cabeza cuando sales a beber?

Yo no soy un tipo misógino. Muy al contrario, creo que las mujeres son el mejor regalo de Dios a la humanidad. Y estoy claro que todas las 18.547.541.231.874.212 cosas que los hombres no entendemos de ellas, o bien están ahí para que nunca perdamos por la fascinación que sentimos hacia ella, o gracias a Dios que nunca nos faltarán motivos para meternos con ellas en sana paz. De hecho, miren estos anuncios que se colocaron en el baño de los hombres en un bar de Londres (creo), y díganme si no son divertidísimos. :)









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